la que se planta en los corazones
anegados de estiércol,
donde los pasos indecentes de la grandeza
se hunden hasta las rodillas,
y aún atiborrados de mierda hasta la saciedad
siguen alimentando sus asquerosas
y malolientes conciencias.
¡Maldeciré a la planta que brote
de tan mundana semilla
si lo esquejes de sus cojones
no se cambian a tiempo de tiesto!
de “Lo bueno de ser una rata” (INÉDITO)

Un poema duro pero real, De vez en cundo conviene utilizar ese lenguaje rudo del último escalón rural para que se nos entienda. Poema excelente. Un fuerte abrazo.
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